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sexta-feira, 5 de julho de 2013

BRASIL: CRISIS, COMBATES Y PERSPECTIVAS

Por Osvaldo Coggiola
Cuando Brasil venció la Copa de las Confederaciones, en el mismo momento, fuera del Maracaná, una multitud, equivalente a la que se encontraba en el estadio, protagonizaba una batalla campal contra la policía, que usó bombas, gas y balas de caucho. El saldo fue decenas de heridos y detenidos. Que el fútbol, religión nacional, no haya desviado una movilización antigubernamental es un hecho inédito en la historia. Tan insólito como el hecho de que la presidente ni siquiera pisó el estadio, teniendo una silbatina peor que en la inauguración de la Copa. Neymar se pronunció (pese al cerco de seguridad que lo rodea permanentenente) en favor de las manifestaciones. El mismo domingo, la Cámara Municipal de Belo Horizonte fue ocupada por jóvenes que reivindican la apertura de los contratos con las empresas privadas de transporte urbano, para poner en evidencia los superlucros patronales y la corrupción descarada de los “representantes populares”.  Desde la semana pasada, los movimentos de las favelas paulistas (MTST, los “sin techo”, y “Periferia Activa”) organizan manifestaciones y bloqueos de avenidas contra las pésimas condiciones de alojamento, salud y transporte en los barrios pobres.

Al mismo tiempo, se desarrolla una formidable ofensiva represiva no solo en las calles sino en las mismas favelas, un gigantesco operativo de militarización para evitar que los sectores más explotados se incorporen masivamente a la lucha. En la Favela de la Maré la operación dejó media docena de jóvenes muertos, definidos como “ladrones”; enseguida se puso en evidencia que ninguno de ellos había tenido siquiera una acusación formal en su contra en toda su vida. El monstruoso aparato represivo brasileño ha sido incrementado y se ha sofisticado como nunca en función de los “grandes eventos” (campeonatos mundiales de fútbol y Olimpiadas) por el “gobierno de los trabajadores”. Durante las primeras manifestaciones, Dilma Rousseff ofreció pública y explicitamente el apoyo de la “Fuerza Nacional”, un engendro represivo “contrainsurgente” montado por el gobierno del PT, a gobernadores e intendentes ‘en apuros’.

La rebelión popular ha originado una crisis institucional. La PEC (propuesta de enmienda constitucional) nº 37, enviada por el gobierno al Congreso, fue rechazada por... 430 votos contra 9. La PEC proponía transferir las facultades de investigación del Ministerio Público a la Policia Judicial. Es una maniobra para que el Poder Judicial (que se le escapó al PT de las manos) frenase la investigación de los casos de corrupción gubernamental. Los nueve votos a favor fueron de nueve derechistas hipercorruptos, hasta el presente adversarios del gobierno; toda la bancada del PT votó contra el gobierno, que se ha quedado sin “base aliada” parlamentaria. Frente a la catástrofe política, Dilma sacó de la galera una propuesta de constituyente para tratar una reforma política (financiamento público exclusivo de las campañas electorales), a la que el Poder Judicial y la mayoría de los parlamentarios se declararon hostiles. El gobierno reculó y pasó a defender un plebiscito sobre uma propuesta de reforma. En las actuales condiciones, la propuesta puede dar un eje político nacional de repudio a la movilización heterogénea de las calles.

El índice de aprobación de Dilma Rousseff cayó del 70% al 30%. En una reunión de Dilma com las centrales sindicales, el representante de la Conlutas denunció la propuesta de “plebiscito popular” como una maniobra distraccionista desesperada. Los planteos de las centrales sindicales al gobierno fueron simplemente ignorados, y ha sido convocado um paro general para el 11 de julio, esto es, para casi un mes y medio después de las primeras manifestaciones contra el tarifazo de los transportes. Conlutas convocó a algunas movilizaciones parciales (sin éxito) antes de esa fecha.

La tentativa de la izquierda de participar con columnas propias (“rojas”) en la manifestaciones en la Av. Paulista fue literalmente repelida a palos. Los manifestantes no apreciaron el intento de diferenciación de la izquierda y tampoco el propósito de hacer propio al movimento.  La izquierda ha replicado reclamando el derecho a participar con banderas propias en las manifestaciones. Pero todo esto es distraccionismo, porque la izquierda no se hecho conocer a través de un planteo próprio, es decir sin aportar al movimento. No ha dicho ni pío sobre la constituyente, cuando la burguesia la rechaza con el planteo de que las constituyentes se convocan cuando se rompe un régimen político y se plantea la creación de otro. Algunos de la “izquierda progre” (intelectuales sin partido, aliados del PT de todo tipo) han llegado a denunciar todas las manifestaciones como montajes de la CIA contra el gobierno del PT, en un artículo ampliamente traducido y difundido por sitios y redes chavistas y “progres” del continente (“La protesta brasileña de la última semana”, por Tania Jamardo Faillace, Alai-Amlatina). Este fin de semana, Lula salió de su mutismo para decir que hay que estar en la calle para “empujar el gobierno hacia la izquierda”.

La movilización calllejera es cada vez más generalizada; el paro general nacional del 11 de julio, convocado por todas las centrales sindicales es un intento claro de recuperar la calle para las agencias populares del gobierno, que se encargarían luego de desmovilizar la rebelión.  Un boicot al plebiscito podría reencender el movimento y provocar la caída del gobierno y las elecciones antecipadas. Puede darle una plataforma nacional y un nuevo escalón político al movimiento de las calles. Egipto también ayuda.    

sexta-feira, 22 de março de 2013

Aldeia Maracanã mais um patrimônio histórico que tende a ruir em função dos interesses das empreiteiras

Os aparelhos repressivos do estado estão a postos para realizar, com muita força se preciso for, a retirada dos  índios do interior, pasmem, do Museu dos Índios.

Já foi exigida a desocupação pela Justiça burguesa. Foi declarado que os Índios devem sair do interior do Museu que o representa à décadas pelo interesse das empreiteiras de construir naquele lugar, o Museu Olímpico. Este será um dos legados dos chamados megaeventos esportivos.

Aqui em Salvador, tempos atrás, os mesmos interesses fizeram demolir a Fonte Nova e o Balbininho, patrimônios históricos tombado pelo IPHAN em maio de 1959.

Será que a história se repetirá? A face dela será trágica, ou mais uma farsa?

Não à demolição da Aldeia Maracanã

A saga de extermínio dos índios, iniciada desde a invasão portuguesa em terra brasilis continua. Agora a via não se dá pela matança física, pela violência corporal que extinguiu milhares de tribos que aqui habitavam. A estratégia e a tática do complemento da extinção indígena passa pela destruição dos seus símbolos.

Atenção. Não se trata aqui de um outro momento. É mais do mesmo. Muda-se a estratégia. O beneficiário? O grande capital, hoje ligado, entre outros empreendimentos, à construção das chamadas ARENAS ESPORTIVAS, para abrigar eventos efêmeros, pois assim é a lógica do capital, fazer as coisas sólidas, desmancharem-se no ar.

Imagem retirada do Blog de Elaine Tavares
A Aldeia Maracanã fica ao lado do Estádio Mario Filho, conhecido popularmente com a mesma  alcunha que leva o nome da aldeia. No meio do ano de 2012, o governo do Rio dizia que queria transformar o espaço em um estacionamento tendo em vista a Copa do Mundo de 2014. A reação popular fez o governo recuar, mas não por completo. Mudou apenas o destino do espaço, quer construir um Museu Olímpico.

Nada contra a construção de um Museu Olímpico. Que se faça. Mas em um outro espaço. Me intriga querer construir um Museu no lugar de um outro Museu. Sim, pois o espaço abriga o Museu dos Índios. Ali, historicamente, é um ponto de apoio para os indígenas do país inteiro. É um lugar de abrigo, de acolhimento, de debate sobre a cultura indígena.

Em um país em que muito pouco se faz para preservar a cultura dos povos, entre eles o dos povos indígenas, a atitude do governo não deve soar como estranha. Mas nós, que entendemos como ponto fundamental a defesa da memória destes povos, contra a sanha do capital, devemos lutar, devemos resistir, devemos dizer, em altíssimo e bom som: "NÃO À DEMOLIÇÃO DA ALDEIA MARACANÃ".

sábado, 9 de junho de 2012

Aldeia Maracanã

A batalha das ideias em curso implica a crítica a centralização e concentração da mídia. Atualmente, são onze o número de famílias que controlam e comandam o que se vê, lê e se ouve no país. Essas famílias definem o que você deve saber, agendam o debate para o dia seguinte, ditam normas de comportamento, disseminam valores culturais e tudo isso de acordo, obviamente, com os seus interesses comerciais e de classe. São essas mesmas pessoas que usam os seus medias para falar de liberdade de expressão. E quando o governo procura regular sua inserção nos diferentes espectros sociais, elas começam a falar de censura. Piada.

Além do gracejo, eles entendem como liberdade o direito de veicular o que querem e bem entendem pelos seus medias e não o que é fundamental para se ver, ouvir e ler. Entre uma entrevista com a Xuxa, onde a mesma fala do abuso sexual que sofreu quando era adolescente e um programa que aprofunde essa discussão, a maior rede de televisão do país fica com a primeira opção. Nem mesmo a repercussão da entrevista de uma das suas mais destacadas estrelas sensibilizou a direção a pautar, nos seus programas jornalísticos, o tema de forma ampla e aprofundada. A entrevista bastou.

Ontem, motivada pela Rio+20, o Globo Repórter nos apresentou uma tribo de índios, os Enawenê-nawê. Ao todo são "(...) 640 índios divididos em nove clãs diferentes. São 16 grandes malocas e uma vida primitiva". Obviamente que a ideia de "vida primitiva" fica ao critério da "visão" do homem branco, repórter da emissora. Esses homens e mulheres "primitivos" dança, tocam flauta, oferecem penduricalhos aos deuses, coisas que nós, os "civilizados" também fazemos e, olha que coisa, jogam um jogo que forçando a barra dá para dizer que é "futebol". Inferências, sempre, por favor, do repórter da "Vênus platinada" que, também, sustenta que o mesmo é esporte.

Mas deixemos isso para lá. O fundamental é que a mesma nos trouxe informações interessantes, guardadas as devidas proporções, observando que cabe em um programa que virou "revista eletrônica" e tem um pesado tom de entretenimento. E trouxe a tona, sem aprofundar, lá no final do programa, a questão da demarcação das terras dos Enawenê-nawê. Como esse projeto já passou pela câmara e já tem um "destino final", pode-se tocar nisso sem ferir suscetibilidades e tocar em interesses dos empresários, donos dos medias.

Mas o que me chamou a atenção foi o fato da Rede Globo ter ido no recôndito do Mato Grosso falar dessa tribo quando, no próprio Rio de Janeiro, ao lado do Maracanâ, existe também um grupo de índios, representantes de diversas etnias que vem lutando pela recuperação do prédio do Serviço de Proteção ao Índio (SPI). É um prédio histórico que corre o risco de sucumbir diante das obras de reforma do estádio do maracanã.

E esse movimento de ocupação dos índios não é recente. Vem desde 2006 e eles esperam agora, com a Rio+20, dar visibilidade a sua luta que implica para além da recuperação e reforma do espaço, a retomada do Museu do Índio, que foi levado para a zona sul da cidade e a criação de uma universidade indígena.

As tribos que ocupam o prédio, que é da responsabilidade do Ministério da Agricultura, receiam que o advento da Copa 2014 e, creio, das Olimpíadas de 2016, promovam a desocupação do histórico imóvel, que teve como seu primeiro presidente o marechal Cândido Rondom e foi palco da idealização, por parte do antropólogo Darcy Ribeiro, do Parque Indígena do Xingu. "Apesar disso, governantes e torcedores concentram suas atenções nos 180 mil metros ocupados pelo Maracanã, de olho no cronograma das obras, e ignoram por completo o pequeno enclave indígena de apenas mil metros quadrados".
(Carta Capital, ano XVII, n. 700, junho de 2012, p. 14)

Ao tematizar os aspectos da vida dos Enawenê-nawê o Globo Repórter presta um serviço importante à sociedade. Mas ao silenciar sobre a vida dos caingangues, pataxós e outras etnias da aldeia maracanã que sobrevivem no SPI, demonstra uma falta de preocupação em aprofundar a temática que diz respeito a situação dos índios no território brasileiro em geral, e não apenas na Raposa do Sol e no noroeste do Mato Grosso.

A forma como as desocupações vem ocorrendo nas cidades sedes dos jogos da Copa do Mundo de 2014 colocam o problema de forma concreta para os índios em particular e para a população no geral. Talvez seja esse o elemento que promova o silenciamento sobre a situação da aldeia maracanã. Impossível tocar nela sem tocar no assunto ocupação/desocupação, tema indigesto para o governo do Rio de Janeiro e das outras cidades da Copa em pleno ano eleitoral.

Aqui o conceito de liberdade de expressão como  o direito de veicular o que querem e bem entendem pelos seus medias e não o que é fundamental para se ver, ouvir e ler ganha forma e conteúdo. Melhor falar de uma situação que ocorre no Mato Grosso do que de uma que ocorre no Rio de janeiro. Ninguém vai poder dizer que a Rede Globo não se preocupa com os índios e de quebra, ela agrega valor na sua programação em plena véspera de uma Rio+20.

segunda-feira, 23 de janeiro de 2012

Olhemos para a história: é pouca coisa para o povo, muita para o capital

No momento em que o Pan-americano do ano de 2007 foi decidido que iria ser no Brasil, na cidade do Rio de Janeiro, todo o discurso em volta das necessárias construções para abrigar o evento tinha como um dos argumentos o fato das obras servirem para abrigar, também, os Jogos Olímpicos, já que a sagrada família do esporte nacional tinha a pretensão de colocar a cidade como sede dos próximos jogos, pós Londres.

Pois bem. Assim foi feito. Novas estruturas foram construídas. Podemos lembrar do Estádio João Havelange, que passou logo depois para a iniciativa privada e para o clube de futebol, Botafogo, gerenciar e o Centro Aquático Maria Lenk. Este não serve mais para atender os propósitos aventados na época e que garantiram sua construção. Para os Jogos Olímpicos de 2016 abrigará, apenas, as competições de polo aquático e saltos ornamentais. Será necessário construir um novo complexo para abrigá as competições da natação e do nado sincronizado.

Cinco anos bastaram para que a estrutura do Maria Lenk ficasse obsoleta. Atualmente o conjunto aquático se encontra fechado e nem a comunidade de Jacarepaguá, carente de tudo e mais alguma coisa, tem acesso ao centro aquático para usar os seus equipamentos. Isso em um lugar, como muitos em nosso país, altamente carente de espaço de lazer. Um absurdo.

Nem estou mencionando aqui, a reforma pelo qual passa o Maracanã, que teve intervenções importantes no ano de 1999 e no ano de 2005. Ou foram muito mal feitas ou é mais um capítulo da farra com o dinheiro público. As empreiteiras agradecem.

Assim como foi para o Pan-2007, muitos discursos foram e estão sendo produzidos para a Copa e também para os Jogos Olímpicos. Nesses, o cenário é sempre paradisíaco e loucos, do contra, pessimistas, etc, etc, são todos aqueles que se aventuram na tarefa de procurar uma análise mais objetiva, menos emotiva e sem compromisso com o grande capital. Aliás, me permitam dizer rapidamente, estou preparando uma postagem sobre os dez homens mais ricos do Brasil e sua relação com os megaeventos. A proximidade é de assustar. Adianto que, por enquanto, até onde tem ido minhas pesquisas, quatro estão completamente envolvidos.

Mas, voltando ao discurso, nada melhor do que pegar um exemplo concreto para nos ajudar a perceber a realidade por trás dos mesmos. Para tanto, não podemos deixar de nos valer da África do Sul e vamos ficar em apenas dois, para não cansar o leitor.

Em primeiro lugar, a estimativa inicial do evento (Copa de 2010) era de 280 milhões de dólares. Custou 3 bilhões e 700 milhões. Previa-se um aumento do Produto Interno Bruto (PIB) do país na ordem de 3%. Ficou entre 0,2 e 0,3%. Estamos aqui trafegando a pista do aspecto econômico. Se pegarmos a próxima bifurcação e entramos nos aspectos relacionados aos direitos humanos, vamos encontrar absurdos bem maiores. Na época do Pan, refresquemos nossas memórias, oficialmente, 1.330 civis foram mortos pela polícia do Rio. Um recorde indígno de qualquer tipo de medalha.

E o que estamos vendo atualmente? A política de "pacificação" dos morros e favelas; remoções arbitrárias das famílias, muitas com prazo de zero dias para desocupar suas moradias (tratamos disso em uma postagem de abril do ano passado, clique aqui para ler); prisões sumárias de civis entre outros eventos, muitos deles parecidos com os que ocorreram também na África do Sul.

Diante do exposto, precisamos ter muito cuidado sobre o que ouvimos por aí em relação aos megaeventos esportivos no Brasil. Não precisamos passar por tudo o que os africanos hoje passam para percerber o que realmente existe nas entrelinhas do discurso oficial.

Olhemos para a história: é pouca coisa para o povo, muita para o capital.